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jueves, 12 de octubre de 2017

La Cantata Mapuche



La Cantata Mapuche.

https://www.youtube.com/watch?v=QQQ8siMdOvg

 

Esta es una obra del investigador folklórico Elías Beltrán, con el Conjunto Folklórico Newen Newen. La cual consta de narraciones y canciones con diferentes ritmos del Wallmapu (territorio mapuche), en donde relata las experiencias de vida, desde su visión ancestral de la Ñuke Mapu (Madre Tierra), las conquistas winka (extranjeros), los rituales, etc.

 

 

 

1.- El descubrimiento - Elías Beltrán

2.- Ñuke Mapu - Mario Valdenegro

3.- La guerra a muerte - Oscar Payaguala

4.- Mapu (tierra) - Tradicional

5.- Millaray (flor de oro) - Armando Nahuelpan

6.- Thrafgia Peuman (anoché soñé) - Tradicional

7.- Tañi Moro Cawaellu

8.- Sueños del Telar - Mirta Ríos

9.- Kurgh Wentru Piñeken - Tradicional

10.- Mapuche ngen

11.- Tres marineritos - Cacique Linkoman

12.- Rumel mongen meu

13.- Illew chi anig - Tradicional

14.- Canto de despedida - Mario Valdenegro

 

Chaltumay, Peukallal pu peñi, pu lamgen.

Conjunto Newen Newen

Obra musical de raíz mapuche, propiedad intelectual N° 105-898, Stgo.

 




Algunas partes







miércoles, 29 de marzo de 2017

Lanzamiento de libro sobre Cristina Calderón, yagán hablante.

Estuvimos presentes en el lanzamiento del libro “Cristina Calderón, Memorias de mi abuela Yagán”, escrito por Cristina Zarraga, investigadora y nieta de la protagonista. El lanzamiento se realizó ayer martes 28 en el Ministerio de Desarrollo Social, en una sala que se llenó de personas interesadas en las culturas originarias, incluyendo líderes yagán, mapuche, aymaras y selk’nam.

Cristina desarrolló una excelente labor de rescate de las memorias de su abuela Cristina Calderón. A “la abuela” como la llama la gente en Villa Ukika (Magallanes) se la ha mencionado como “la última yagán”, pero ella declara “no soy la única ni la última”. Claro, es la única que hoy habla de corrido el idioma materno.

La abuela Cristina estuvo en algunas de las sesiones de la Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato, que trabajó en el rescate histórico de lo que aconteció con los diversos pueblos que este Estado reconoce como indígenas. En una sesión, en 2003, la señora Cristina hizo un saludo en yagán, y después dijo algo así: “Si me hubieran invitado unos meses antes, hubiera podido conversar en mi idioma con mi hermana Úrsula, pero ella murió hace poco y ahora no tengo quien me responda”. Hubo un silencio muy profundo en la sala. La concurrencia quedó “pa adentro”, emocionada y entristecida (comunicación del comisionado José Llancapan, consejero indígena urbano, 2003).

En todo el siglo XX se enseñaba el latín en muchos colegios, y eso que muy pocos llegarían a ser cardenales (además que supongo que ahora el Vaticano funcionará con traducción simultánea). Nos enseñaban griego clásico (que los griegos actuales medio entienden, porque es distinto por el curso de los siglos). Aprendíamos a contar en inglés o en francés y a nombrar unos diez animales, la puerta, la ventana, y a saludar. No aprendíamos a conversar, a entender lo necesario para comunicarse con un hablante. Pero no nos enseñaron las lenguas de la tierra. Lo entiendo como parte de la estrategia de anular: invertir los hechos, borrar la memoria, reescribir sobre nuestra manera de pensar.
Welu, mogeleiñ: sin embargo, estamos vivas/os.


La abuela Cristina y los selk’nam

Cristina Calderón, en el relato que hace a su nieta Cristina, le cuenta acerca de Luis Zárraga, pareja de la primera y abuela de la autora: “Lucho era ona, selknam, por parte de su mamá, huérfano, su mamá estaba muerta, vivía en Río Grande. Su papá no lo conoció y un tal Zárraga lo crió” (Pág. 67). Tuvieron por hijos a Daniel, a Segundo, a una niña que falleció y a Mauricio, que nació en 1962, el mismo año que falleció Luis Zárraga.

Una foto aparecida en el diario La Razón, de 22 de mayo de 1956, retrata a Cristina y Lucho: “Cristina, representante yagán, de 25 años, y su esposo Lucho, de 50, que en su corpulencia revela su origen ona”.
Luis Zárraga, nació por 1906. Falleció en Punta Arenas, en mayo de 1962.


Selk’nam en Harberton
Según las memorias de Cristina Calderón: “Cuando estuvimos ahí hubo ona, dos que eran sobrinos de Lucho, Pancho Popep y Natalio, ese era de Río Grande. Yo conocí a Natalio, él murió en Punta Arenas, a Segundo Arteaga, Rafaela Ishton, Enriqueta. Los conocí porque ellos llegaban a Harberton, cruzaban del otro lado de ¨rio Grande a Harberton. Ahí conocí a Nelson, una Bron también. Trabajaban ahí (P. 79).

Mi conclusión: en los años 50 y 60, cuando la abuela Cristina estaba en Harberton, los selk’nam eran reconocidos como tales por sus pares y por la gente de pueblos hermanos. ¿Por qué a algun*s les cuesta tanto reconocer que siguen existiendo? Han estado como las cigarras, pero han estado.

De nuevo, digo: Welu, mogeleiñ - sin embargo, estamos vivas/os.

Información de Wikipedia:
Cristina Calderón (n. Robalo, Isla Navarino, Chile, 24 de mayo de 1928) es la última hablante nativa del idioma yagán, representante de dicha etnia y la única integrante de dicha cultura que alcanzó a vivir de cerca sus costumbres, luego del fallecimiento de su hermana Úrsula en 2003 y de Emelinda Acuña el 12 de octubre de 2005 por un ataque al corazón.

Cristina Calderón ha sido oficialmente declarada Hija Ilustre de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. También ha sido reconocida por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes como Tesoro Humano Vivo, en el marco de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial, adoptada por UNESCO en 2003. Asimismo, ha sido nominada entre las 50 mujeres protagonistas del Bicentenario de la República de Chile (Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Cristina_Calder%C3%B3n).

Ella y su hermana quedaron huérfanas de niñas y su educación fue asumida por una yagana cercana a su clan. Actualmente, trabaja en cestería, con juncos que ella misma recolecta, y vive en Villa Ukika, a dos kilómetros de Puerto Williams. Tuvo 9 hijos (7 de ellos vivos), 14 nietos, y numerosos bisnietos. Algunos pobladores locales la llaman "Abuela".

Ella y su familia se han preocupado de la conservación del yagán, dedicándose principalmente a conservar todo lo que involucra a su cultura. Junto con su nieta Cristina Zárraga, han estado confeccionando un diccionario con palabras de dicha lengua y editaron un libro llamado Hai Kur Mamašu Shis (Quiero contarte un cuento) que contiene historias y leyendas de los yaganes. Mientras que su hija Lidia González trabaja como monitora en el Jardín Étnico de Villa Ukika enseñándoles a los niños a hablar en lengua yagán para que conserven sus tradiciones.

Referencias

1.    ↑ Saltar a:a b c d Biobíochile.cl (26 de mayo de 2011). «Última representante del pueblo Yagan cumple 83 años en Puerto Williams». Consultado el 28 de mayo de 2011.
2.    ↑ Saltar a:a b c d Muñoz Vera, Cristian. «Cristina Calderón representará a la Región de Magallanes en la elección de la mujer del Bicentenario». Contenidos Locales. Consultado el 19 de marzo de 2011.
3.    Volver arriba↑ «Cristina Calderón, la última portadora de las palabras del fin del mundo». 21 de enero de 2011. Consultado el 19 de marzo de 2011.
4.    ↑ Saltar a:a b Azúa, Mauricio. «Mujer yagana busca preservar lengua a través de diccionario». La Estrella de Arica. Consultado el 19 de marzo de 2011.
6.    Volver arriba↑ «"Quiero contarte un cuento", libro de las costumbres y leyendas yaganes». El Diario del Fin del Mundo. 11 de diciembre de 2008. Consultado el 24 de mayo de 2011.
Enlaces externos[editar]
·         El último yagán
·         Hai kur mamashu shis Ediciones Kultrún, Validivia, Chile, 2005 (edición bilingüe) 80 páginas ISBN 956-7291-48-9 (en inglés)
·         Say No More - The New York Times (en inglés)


Subsecretario de Servicios Sociales participó en lanzamiento de libro sobre una de las últimas hablantes nativas de la lengua Yagán


Santiago, 28 de marzo.- Este martes 28 de marzo, en el marco de la iniciativa de revitalización de la Lengua del Pueblo Yagán, se realizó el lanzamiento del libro “Cristina Calderón, Memorias de mi abuela Yagán”, escrito por Cristina Zarraga, investigadora y nieta de la protagonista.
El libro, reconocido por el CNCA con un premio especial en Escrituras de la Memoria, categoría Inédita el 2015, entrega un relato biográfico sobre Cristina Calderón, integrante del pueblo y cultura Yagán, quien es una de las últimas hablantes nativas del idioma.  El libro resulta ser una recopilación de la historia de  la protagonista, quien emprende un viaje hacia el pasado y presente, indagando en lo profundo de esta cultura ancestral.
“Mi abuela Yagán, hoy es la portadora de las voces ancestrales de esta antigua cultura. Su memoria y su idioma nos traspasa aquella fuerza original de tiempos remotos en este extremo sur de la tierra”, comentó Cristina, autora del libro.
“El trabajo que hace una como escritora es de ordenar y transcribir en un español entendible la información  para el lector, pero sin perder la voz de la abuela, que es lo que  se resalta en este libro, donde hay un trabajo muy íntimo porque también es mi propia historia al mismo tiempo” agregó Zagarra.
Por su parte, el Subsecretario de Servicios Sociales destacó el aporte que significa la gestación de este libro “ya que contribuye a que entendamos el carácter multicultural, multiétnico, y, por qué no decir también, el carácter plurinacional de nuestro país”.
“Vivencias junto a la abuela Cristina” no solo es un relato familiar que muy inteligentemente rescató y conservó Cristina Zárraga a través de este libro, sino que es, al mismo tiempo, un valioso legado que contribuye a la conformación de una conciencia nacional sobre un país que reconoce esta pluralidad dentro de sus propias fronteras y una justificación concreta para que el Estado chileno tenga una nueva institucionalidad para los pueblos que viven dentro de él”, enfatizó Juan Eduardo Faúndez.
La iniciativa para la Revitalización de la Lengua del Pueblo Yagán es un programa que está siendo implementado por la Subsecretaría de Servicios Sociales, en coordinación con la Gobernación de Cabo de Hornos, CONADI Magallanes y la Unidad de Coordinación de Asuntos indígenas del Ministerio de Desarrollo Social (UCAI-MDS).


Bandera de la Comunidad Yaghan de Mejillones




Haciendo la unidad de los pueblos


Ediciones Pix, Punta Arenas, 2016.

martes, 9 de agosto de 2016

Elicura Chihuailaf, el primer mapuche nominado a Premio Nacional de Literatura

Aunque ya lo intentó en 2012, es el primer indígena chileno en ser postulado


El poeta es uno de los 14 candidatos, que incluyen a otros destacados autores, como Claudio Bertoni, José Ángel Cuevas, Pedro Lastra y Carmen Berenguer, cada uno con su séquito de patrocinadores. Él es respaldado por la Universidad de La Frontera de Temuco y cuenta con más de doscientos adherentes, entre ellos tres Premios Nacionales, tres rectores y un amplio espectro de personas del mundo académico y cultural.


Un escritor mapuche, Elicura Chihuailaf (Quechurehue, 1952), ha sido nominado al Premio Nacional de Literatura. Aunque ya lo intentó en 2012, cuando ganó Óscar Hahn, es el primer indígena chileno en ser postulado. Es uno de los 14 candidatos, que incluyen a otros destacados autores como Claudio Bertoni, José Ángel Cuevas, Pedro Lastra y Carmen Berenguer, cada uno con sus patrocinadores.
Este poeta es respaldado por la Universidad de La Frontera de Temuco y cuenta con más de doscientos adherentes, entre ellos tres Premios Nacionales, tres rectores y un amplio espectro de personas del mundo académico y cultural.
“En este momento ciego de nuestro país, donde la incancelada violencia ejercida sobre La Araucanía no ha hecho sino crecer, otorgarle el Premio Nacional a Chihuailaf significa no solo el reconocimiento a un gran poeta, sino a un pueblo”, señala la carta que el poeta Raúl Zurita, Premio Nacional de 2000, envió a la ministra Adriana Delpiano.
Destacada trayectoria
Chihuailaf posee una dilatada trayectoria. Tras cursar la educación básica en el Liceo Atenea, de Cunco (que hoy tiene una biblioteca que lleva su nombre) y la secundaria en el Liceo Pablo Neruda de Temuco, se tituló como obstetra en la Universidad de Concepción, aunque nunca ejerció.
Sus obras llenas de simpleza y profundidad –ha escrito 17 libros, entre El invierno y su imagen (1977) y La vida es una nube azul (memorias, 2016)– han recibido diversos galardones, como el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura (1994), el Premio Municipal de Literatura de Santiago (1997) y el Premio Nacional de Poesía Jorge Teillier (2014).
Asimismo, ha sido traducido a varios idiomas, como el alemán, croata, francés, holandés, húngaro, inglés, italiano y sueco. Junto al grupo Illapu, musicalizó "Bío-Bío, sueño azul", uno de sus poemas más importantes, mientras el compositor chileno Eduardo Cáceres ha puesto música a varios de sus versos.
Sus patrocinadores además destacan que sus poemas están incluidos en 50 antologías en todo el mundo, que hay 6 exposiciones plásticas y 5 obras de teatro y danza inspiradas en su obra, así como 12 documentales, cortometrajes o especiales televisivos sobre su trabajo. Esto, junto a más de 100 visitas a colegios y 25 universidades en Chile, y 16 visitas a Universidades en tres continentes.
Entre los que lo respaldan en su candidatura están los Premios Nacionales Iván Núñez (Educación), Sonia Montecino (Ciencias Sociales y Humanidades) y Jorge Pinto (Historia). También los rectores Sergio Bravo (Universidad de la Frontera), Aliro Bórquez (Universidad Católica de Temuco) y Álvaro Rojas (Universidad de Talca), y alcaldes como Carolina Tohá (Santiago) y Josefa Errázuriz (Providencia).
Para muchos, otorgarle el premio sería también reparar la injusticia cometida con otros autores, como Enrique Lihn, Jorge Teillier o Vicente Huidobro, que nunca lo obtuvieron.
Poesía de diálogo
La académica Paula Miranda, de la Universidad Católica, es una de sus más fervientes adherentes. "Tengo fe en que sí pueda ser la primera vez que Chile le entregue el Premio Nacional de Literatura a un poeta mapuche, eso sí sería un hecho histórico", comenta. "Esto no quiere decir que se lo tengan que otorgar por el hecho de ser mapuche, sino porque, entre todos los posibles premiados, todos muy meritorios por cierto, es Elicura Chihuailaf el que ha hecho un aporte más significativo y trascendente, desde su condición de mapuche, a la cultura, la educación y las artes literarias en Chile".
La académica, que se desempeña en la UC en el ámbito de la poesía chilena desde 2005, destaca que el autor "representa la posibilidad de diálogo y de conversación entre los chilenos y el pueblo mapuche", en un momento de alta conflictividad.
"En un contexto de desencuentro político, ante la pérdida de la valoración de la vida humana como bien superior, en momentos, en los actores políticos, las palabras de Elicura que nos dice que es una lucha por ternura, nos recuerdan que no es positivo perder la palabra, a pesar de que el hombre blanco nos ha tratado, a partir del genocidio de la ocupación, de una manera violenta", coincide el historiador Fernando Pairicán.
"En este actual contexto, Elicura es un reconocimiento de avanzar en una tregua, de retomar la palabra, la sabiduría de los antiguos y dar pasos sustanciales en nuestros derechos colectivos que como pueblo portamos", remata.
Para el editor Paulo Slachevsky, su nominación releva la importancia que ha tomado la creación poética de las y los poetas mapuches en estos últimos años, "y que esa creación no puede seguir siendo silenciada. Es fundamental que la literatura de este largo territorio también dé cuenta de los diversos pueblos que lo componen", afirma convencido.
Su obra
"La poesía no sirve para nada/ me dicen/ Y en el bosque los árboles/ se acarician con sus raíces azules/ y agitan sus ramas el aire / saludando con pájaros/ la Cruz del Sur", reza el poeta en "La llave que nadie ha perdido", uno de los poemas que integra De sueños azules y contrasueños, una de sus obras más importantes.
En su mundo, la tradición oral mapuche es fundamental (él habla de "orilatura"). Según el portal Memoria Chilena, "la mayor influencia sobre su producción literaria la ejercieron sus abuelos, padres, tíos y tías, quienes cantaban a orillas del fogón como preparativo ritual, pues su abuelo era lonko de la comunidad". Personas como "mis abuelos, mis padres, mis tías Jacinta y María, mis tíos Antonio y Andrés", detalla.
Entre sus referentes propiamente literarios se cuentan autores chilenos como José Santos González Vera, Manuel Rojas y Nicomedes Guzmán, pero también libros tan diversos como Corazón (Edmundo De Amicis), Emilio y los detectives (Erich Kästner), El principito (Antoine de Saint-Exupéry). Entre los extranjeros cuenta a Italo Calvino, H.G. Wells, Honoré de Balzac, John Steinbeck, José María Arguedas, José Eustaquio Rivera, Gabriel García Márquez y Julio Cortázar.
Él mismo dice que su poesía se centra en su infancia, "plena de ternura y naturaleza: insectos, pájaros, nubes, lluvia, llovizna, neblina, nieve, esteros, bosques, flores, hierbas medicinales, piedras, hongos, animalitos, fogón, familia".
También menciona "la casa Azul en Kechurewe, el río Allipén, el lago Colico, el volcán Llaima, el cerro Rukapillán, la cordillera de Werere; la Luna, el Sol y las estrellas. Y todos los gen, espíritus dueños de todo y de todos". Además de, por cierto, el nvtram, el "arte de conversar", que –en sus palabras– consiste sobre todo en "aprender a escuchar".
Chihuailaf es dueño de "una poética que no solo da cuenta de una voz personal, sino que expresa también la particular visión de mundo de un pueblo, de sus sellos identitarios", comenta Slachevsky. "Su obra en prosa Recado confidencial a los chilenos marca en tal sentido un punto de inflexión en el discurso escrito mapuche", afirma.
Miranda estima que sus libros son "mensajes que él y la historia mapuche le están entregando a Chile y al mundo, mensajes que todavía no asumidos cabalmente como sociedad chilena". Y cree que poemas como “Sueño azul” no son solo textos literarios sino también "un puente para superar el abismo 'sin música ni luz' que separa a nuestros pueblos, el chileno y el mapuche. Por eso él es un poeta, como tantos otros grandes poetas chilenos, que porta una misión que va más allá de su obra misma: recomponer la conversación entre los pueblos".
Un inmenso privilegio
El propio poeta admite que tiene "el enorme privilegio de ser la primera persona nativa que le toca vivenciar esta circunstancia (de la nominación al Premio Nacional), no solo en Chile sino en nuestro continente, me dicen".
"Me parece que es de importancia fundamental, pues con ello se reconoce la validez, la profundidad, de nuestra oralitura. Se trata –ni más ni menos– de la palabra poética, no solo en el sentido de verso sino de expresión de lo mejor del pensamiento –ternura y belleza– en toda cultura humana; de la cultura mapuche en este caso. Me parece que con esto la literatura chilena asume que la oralitura mapuche ha ensanchado su caudal y reconoce y suma, sin restarnos autonomía, nuestra vertiente prístina en su diversidad", sostiene el autor.
Para él, la recepción del Premio Nacional aceleraría "el andar de la sociedad chilena en su camino hacia el reconocimiento de su hermosa morenidad, su identidad; y con ello –me parece– abrirá una ventana, o una puerta quizás, hacia el diálogo imprescindible y urgente entre nuestros pueblos", en medio de un conflicto sobre el cual realiza un crudo diagnóstico.
Crudo diagnóstico
"El conflicto lo generó el Estado chileno y es sostenido por la chilenidad superficial y enajenada que lo originó, una mínima minoría chilena hasta ahora enquistada –con todas sus empresas– en el poder", expresa.
"Me parece necesario decir que es evidente que desde el punto de vista histórico, económico, social, en este país coexisten dos chilenidades: la chilenidad profunda y huérfana, sin padres ni madres de la 'patria' –y, además, sumida en un gran saco que es el 'roto chileno'–, que es y debiera ser nuestra aliada en la lucha contra el saqueo del agua, los bosques, los minerales, en este ancho y largo territorio; y la chilenidad superficial y enajenada, saqueadora, solo con padres de la patria, que levantó la muralla que hasta ahora –transnacionalizada– nos sigue separando".
Hace ya más de una década, convocado a dictar una clase inaugural en la Universidad de Los Lagos, en su sede en Coyhaique, Chihuailaf propuso que Chile debiera caminar hacia un "País de Regiones Autónomas", "pues la actual 'regionalización', centralizada en Santiago, solo sirve a esas pocas familias, cada vez más acaudaladas y más feroces, dueñas del poder".
"Ello además contribuiría a que los pueblos nativos tengamos nuestra propia autonomía y luego podamos caminar hacia nuestra antigua realidad: la autodeterminación. En esto es imprescindible cambiar la Constitución", concluye.

La ceremonia será el 04 de agosto en el Campus Isla Teja, Valdivia


Fueron realizadas en 1958


El premio se entregará el 14 de marzo en la Casa Museo Pablo Neruda


Libro “La poesía de Violeta Parra” explora las pulsiones vitales de la artista



domingo, 8 de noviembre de 2015

Video: Wefvn Meu (El origen)



Wefvn Meu narra el origen del universo desde la mirada del pueblo ancestral mapuche. 

La historia es una adaptación de la leyenda de Tren Tren y Kai kai Filu, serpientes gigantes que dieron vida a lo que hoy conocemos por tierra.

Este material difunde parte de la cultura chilota y además creencias mapuches.