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sábado, 14 de marzo de 2015

Limpieza étnica por todos los medios (con bosques de pino, incluso)

Toda semejanza con la limpieza étnica emprendida por el capitalismo fascista - sionista, no es pura coincidencia: se trata de proyectos de control sobre el planeta, deliberados y seguidos como pautas estrictas.
El gran capital transnacional por medio del yanakona Pinochet impuso el Decreto-Ley 701 de 1974, quitando protección al bosque nativo y fomentando la forestación en favor de las transnacionales, con dinero que le faltó a los propios chilenos/as, a los/las  mapuche y a todos nuestros pueblos, ya que el Estado (con nuestros impuestos) pagó a las grandes empresas.
La dictadura cívico-militar impuso el fin de la comunidad y la privatización de las tierras mapuche.
¿Quién ganó? Las transnacionales (y unos pocos yanakona).
Resultado: el conflicto que aflige al pueblo mapuche.
Desde 1540, se aplica el cambio de nombre a los asentamientos mapuche. Ello continúa hoy. Es parte de la política de borrado de la memoria de la nación invadida.
Que la comarca de Valparaíso vuelva a ser Kintül, su plan sea de nuevo Alimapu. Que Bulnes vuelva a ser Larkü, Puerto Montt Melipulli, Talagante Tralka Antü, Concepción Penko, La Serena Tekirki, etc.
Que las tierras vuelvan a los lof. Y con ellas, la dignidad a nuestra nación.
Carlos Ruiz, Centro Mapuche de Estudio y Acción.


ENLACES RELACIONADOS:


http://futatrawun.blogspot.coLos monocultivos forestales NO son bosques. (ecoportal-wmft)  



Limpieza étnica por todos los medios: la verdadera política de ‘paz’ israelí

Los árboles de pino en Palestina aparecieron con la creación del estado de Israel. El pino es generalmente una especie europea que antes del siglo XX no se había observado en Oriente Medio. Fue traído a Palestina por los colonos sionistas, por dos razones principales.

Árboles de pino en el bosque Yatir, creado para desplazar a los residentes beduinos de la aldea no reconocida de Atir. La leyenda original en la foto de la página web israeltoday.co.il dice "Desde la formación del Estado de Israel, se han sembrado árboles para crear bosques en lo que fueron desiertos estériles durante siglos en Tierra Santa."
En primer lugar, para darle a los colonos judíos la sensación de que habían migrado a un lugar que era parte de Europa. Al ‘europeizar’ Palestina, también se la ‘civilizaría’, reemplazando la población local inferior por una superior. Así, el sionismo no era sólo la redención de un mundo remoto, sino que también  la revitalización de lo que a sus ojos era un desierto, tanto ecológica como culturalmente.
La segunda razón para su importación era de tipo práctica: fueron traídos para cubrir las huellas de la limpieza étnica de Palestina que tuvo lugar entre 1947 y 1948 y produjo la catástrofe palestina, la Nakba. El pino, de rápido crecimiento, fue ampliamente utilizado para crear parques nacionales y ocultar las ruinas de los pueblos palestinos destruidos y los barrios desalojadas por la fuerza en 1948.
Estos bosques se presentaron más tarde como los pulmones verdes de Israel, una alfombra ecológica para cubrir una tierra estéril. El mayor de estos "pulmones" es el Parque Nacional de Carmel en Haifa, uno de los primeros proyectos que trataron de borrar a los palestinos y la sociedad que existió allí durante siglos. Este bosque se extiende sobre pueblos como Ijzim, Umm al-Zinat y Khubbaza que han desaparecido y ya no se encuentran en el mapa.
Este método no se detuvo en 1948. Cuando Israel ocupó Cisjordania y Jerusalén en 1967, los bosques de pinos se plantaron una vez más para cubrir la nueva oleada de pueblos destruidos (Imwas, Yalo y Beit Nouba) en el Valle de Latrun, alrededor de Jerusalén. En su lugar se construyó el Parque Canada, el 'pulmón verde' para ocultar la inhumanidad del despojo de las aldeas palestinas.
Cubrir la limpieza étnica con bosques de pinos es probablemente el más cínico método empleado por Israel en su intento de ocupar tanto de Palestina como le sea posible con el menor número de palestinos que le sea posible.
Otro método utilizado tanto en 1948 como en 1967 fue renombrar los pueblos palestinos como asentamientos judíos, apropiándose del nombre árabe de la comunidad Palestina destruida para la construcción del nuevo asentamiento. Un comité de nomenclatura formado en 1949 ‘judaizó’ los nombres árabes al hebreo. El pueblo palestino de Lubya se convirtió en Kibbutz Lavi y la ciudad palestina de Asqalan se convirtió en la ciudad israelí de Ashkelon. Después de la ocupación de 1967, el asentamiento de Tekoa fue construido sobre la aldea cisjordana de Tuqu'.
El método principal sin embargo no fue la creación de parques y bosques, o el reemplazo del nombre de los pueblos palestinos. Fue, y sigue siendo, la colonización. Para tener éxito, estos esfuerzos ilegales propios del siglo XiX, tuvieron que ser aceptado y aprobados, aún en el 2014, por la sociedad judía israelí.
La expansión colonialista israelí en Cisjordania es vista por el ‘mainstream’ israelí como algo normal y necesario. Para la mayoría es un derecho histórico y para el resto se justifica como respuesta al crecimiento natural de la población judía en los asentamientos. En efecto, la colonización de Cisjordania ha anexado una gran parte del territorio a Israel (independientemente de cualquier acuerdo de paz futuro). Los palestinos en la vecindad de las colonias fueron sometidos a otras formas de limpieza étnica: expropiación de sus tierras, que alambradas, cercas y paredes que les encarcelan en sus propias tierras.
Por lo tanto la limpieza étnica de Israel permite al ser humano, así como los paisajes geográficos de Palestina. El control sobre el paisaje no se limita a la Palestina de 1948 o la Cisjordania de 1967. Es parte esencial del proyecto sionista hoy. Dentro de la línea verde, donde viven los palestinos que sobrevivieron a la Nakba, el plan maestro espacial prohíbe los permisos de construcción o ampliación del espacio otorgado a la población nativa que es ‘oficialmente’ ciudadana de Israel.
El control de la apropiación ecológico y espacial ha cambiado con los años; en estos días está gestionado por las fuerzas políticas de derecha israelíes. En el pasado, era la izquierda sionista que establecía los hechos sobre el terreno - sin anunciar públicamente las verdaderas intenciones detrás de ellos mientras mantenían sus acciones con un discurso jurídico que deliberadamente confuso, usando el derecho internacional, la ley jordana y la ley otomana para justificar la expropiación de tierras palestinas como "tierras del Estado".
Antes y durante el llamado ‘proceso de paz’ iniciado en 1993, se mantuvo una política de hechos consumados a través de la construcción de colonias. Se pidió a los negociadores palestinos legitimar esta política a través de acuerdos, lo que hasta ahora se han negado a hacer. La derecha política israelí declara públicamente su deseo de cubrir Cisjordania con lo que llaman "asentamientos", que en realidad son colonias propias del siglo XIX. Ni siquiera buscan, como lo hicieron sus predecesores, un acuerdo con los negociadores palestinos mientras continúan con sus políticas unilaterales.
La política de limpieza étnica, en sus distintos métodos desde 1948, es un tema consensuado en Israel y por tanto deja muy poca esperanza para la paz y la reconciliación. La actual izquierda israelí, auto-proclamada como el "bloque de la paz ', está dispuesto a oponerse a los nuevos asentamientos, pero se niega a reconocer la injusticia histórica infligida a los palestinos en 1948 y niega a los palestinos desplazados su derecho a regresar a sus hogares y  tierra natal. La mayoría de sus miembros también aprueban la anexión a Israel de lo que llama "bloques de asentamientos", grandes franjas de colonias judías ilegales en distintas partes de Cisjordania.
La negativa a reconocer el derecho del retorno y el deseo de mantener el bloque de asentamientos buscan mantener a Israel como un estado judío en  la Palestina histórica, dejando a los palestinos una limitada soberanía, en un Estado sin ninguna viabilidad real, mientras que los palestinos dentro de Israel tendrían que aceptar una nacionalidad de segundo grado.
La estrategia de limpieza étnica se ‘vende’ de manera diferente dentro del país y en el exterior. Se habla de la necesidad de "preservar la identidad judía" frente a la opinión pública israelí, mientras en el extranjero se habla de la "necesidad de seguridad de Israel". Tomados en conjunto estos pretextos o excusas forman el consenso israelí detrás de la estrategia de limpieza étnica.
Estos conceptos se utilizan ampliamente en todo el espectro político en Israel y constituyen el marco para el "consenso nacional" israelí. Además, consolidan los instrumentos políticos que niegan los derechos de los pueblos indígenas de Palestina y aún más su objetivo de mantener una mayoría judía.
Otra forma de limpieza étnica es el Muro de Apartheid que rodea las principales comunidades palestinas en Cisjordania, combinado con el sistema de control que Israel ejerce en los pasos fronterizos locales e internacionales. Ellos permiten a Israel obtener el máximo control sobre la población palestina al mínimo costo. Al mismo tiempo, los colonos israelíes se conectan con las principales ciudades israelíes a través de un moderno sistema de carreteras y circunvalaciones. Estas carreteras han sido construida de manera tal  que los colonos no necesitan observar los pueblos o ‘molestas’ aldeas palestinas que viven encarcelados a su alrededor.
Este deseo de invisibilizar a los palestinos es evidente cuando se navega por los sitios web de las empresas de bienes raíces israelíes. Es difícil de encontrar en ellas alguna referencia a la presencia palestina en  las propiedades o barrios ofrecidos para la venta.
El principal atractivo que se menciona en estos anuncios es que esas áreas no tienen ‘ninguna amenaza a la seguridad’ o que se encuentran no muy lejos de 'una importante ciudad israelí’. Esta práctica de asegurar de manera explícita o implícita a los posibles compradores que la nueva propiedad no tendrá árabes en ella, en sus inmediaciones o en el futuro, no se limita a  Cisjordania. Dentro de Israel en áreas como Safed, donde los estudiantes israelíes y palestinos van a la universidad, hay una campaña explícita para asegurar que los últimos no puedan conseguir alojamiento en la ciudad y los sitios web declaran públicamente que la venta es sólo a los judíos, señalando que su propiedad pertenece al Fondo Nacional Judío. Esta excusa se utiliza también en las ciudades mixtas como Haifa y Jaffa para atraer a los compradores a áreas ‘sólo para judías’.
Las políticas contra la repatriación de los refugiados palestinos es otro tipo de limpieza étnica. Su prohibición de volver no tiene nada que ver con cuestiones de absorción o la capacidad del país, sino con su nacionalidad. Israel es un país donde la ciudadanía no tiene ninguna relación con la nacionalidad de una persona. El judaísmo es una religión que se convirtió en una nación por medio del proyecto sionista que creó a Israel. En consecuencia los judíos-israelíes pertenecen a la nación judía y los árabes palestinos son una minoría. Cualquier judío en el mundo puede convertirse en ciudadano de Israel, mientras que un palestino cuyo hogar siempre ha sido esa tierra es un residente con derechos desiguales o simplemente no obtiene en absoluto la ciudadanía
El peor método de limpieza étnica es el que  se impuso en la Franja de Gaza a partir del 2006 cuando los palestinos fueron ubicados fuera de la vista y más allá del cómputo demográfico mediante la imposición de un asedio a los 1,8 millones de personas que viven allí.  Israel lo explicó como medida de seguridad, pero en verdad es parte de la estrategia de limpieza étnica que en este caso puede fácilmente convertirse en una política genocida. No es de extrañar que los palestinos se resistan a la limpieza étnica, con todo lo que tienen.
Lo que la limpieza étnica permitió a Israel hacer fue olvidar a los palestinos encerrados a través de todos los métodos usados para apropiarse de la tierra y "resolver" el problema demográfico. Aun cuando en la desesperación, el pueblo de Gaza se resistió al peor de estos métodos, ello no afectó a la mayoría de los israelíes. La carnicería que fue transmitida a todo el mundo, no pareció mover a los israelíes que continuaron, a pesar de lo que la propaganda israelí intentó retratar, su vida normal. La vida cotidiana se afectó por algunas semanas en ciertas partes de Israel, pero esto no fue suficiente para alertar a la sociedad israelí frente a los crímenes cometidos en su nombre.
El problema de Israel no es por tanto una u otra política, sino la estrategia que mantiene desde 1948, más cruel y eficaz que otras acciones similares en Medio Oriente y el mundo.
Acerca de Ilan Pappé: El profesor Ilan Pappé es Director del Centro Europeo de Estudios Palestinos en la Universidad de Exeter y autor de 15 libros, entre ellos La limpieza étnica de Palestina (2007), Una historia de la moderna Palestina: Una tierra, Dos Pueblos (2006), La Guerra en Gaza (con Noam Chomsky, 2010) y su último libro en 2014 La Idea de Israel.
Acerca de Samer Jaber:  Samer Jaber es un activista político e investigador. Es el director general de Dar el-Karma Inc. for Media, Researches and Publications. Jaber tiene un título de maestría en Desarrollo Sustentable  de la Universidad de Brandeis, y estudió en la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard y el MIT. Fue detenido político durante de seis años en las cárceles israelíes en la primera Intifada palestina.
Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de www.Palestinalibre.org:
Fuente: Ilan Pappé y Samer Jaber, Mondoweissk / Traducción: Palestinalibre.org


COLONIZACIÓN, EROSIÓN, CONTAMINACIÓN,  PAUPERIZACIÓN: el nuevo ciclo de la madera... (¿hasta cuándo?)

martes, 17 de febrero de 2015

Hidroeléctrica Pilmaiquén: atentado a la Ñuke Mapu y a las comunidades

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El Rentable negocio de comprar y vender Pilmaiquén




La empresa que fue adquirida de una privatización de una central de Endesa a mediados de los 90, hoy puede superar los US$300 millones en el actual proceso de venta.

Un nuevo proceso de venta está viviendo la Empresa Eléctrica Pilmaiquén, pues el pasado 4 de julio el directorio acordó acceder a la solicitud de autorizar un proceso de due diligence de aproximadamente 60 días. Luego, el 7 del mismo mes, la eléctrica anunció que tomó conocimiento que los tres principales accionistas contrataron a Providence Capital para la evaluación de diversas alternativas de venta de su participación accionaria en la compañía.
Si bien no tiene un sólo controlador, a diciembre de 2013 la firma tiene, dentro de sus principales accionistas, a: Isidoro Quiroga y María Victoria Quiroga con un 10,82%; Germán Guerrero Falcón, Germán Guerrero Espinoza y Rodrigo Guerrero Falcón, un 22,06%; y Bruno Phillipi, en conjunto con la sucesión de Andrés Concha, con un 26,47%.
Según señalan en el mercado los principales candidatos para quedarse con la hidroeléctrica sería Enersis (filial de ENEL), Colbún (Grupo Matte) y Pacific Hydro (de capitales australianos). Un analista del sector sostuvo que “Enersis tiene US$1.700 millones en caja que se van a destinar para comprar acciones a compañías donde ya están presentes pero también en nuevas, por lo que ellos podrían ser unos muy buenos candidatos”.
Historia
Pilmaiquén es una generadora que inició sus operaciones con sus dos primeras unidades (2 x 4,48 MW) en 1944, potencia instalada que alcanzó una capacidad de 35 MW en 1959, al sumarle tres unidades.
Prácticamente, tres décadas después la empresa se constituyó como una sociedad de inversiones, precisamente en noviembre de 1986 bajo el nombre de “Inversiones IMSA”, al ser dejar de estar en las manos de Endesa, para ser adquirida en un proceso de privatización por el fallecido Andrés Concha y Bruno Phillipi.
Un año más tarde, en junio de 1987, Inversiones IMSA modificó su razón social y sus estatutos para tomar el nombre de “Empresa Eléctrica Pilmaiquén S.A.”, momento en que también cambió su objeto social: generación, transmisión, distribución y suministro de energía eléctrica.
Fue en 1999 cuando partió su primer proceso de licitación (39 MW), el que concluyó el 21 de diciembre de ese año con la venta de la Central, quedando reducida a una sociedad de inversiones. En aquel entonces fue el Fondo Scudder, perteneciente al Zurich Financial Group, quien la adquirió por US$42,6 millones.
Una década estuvo sin operaciones en el mercado energético, pues -después del traspaso de la Central Pilmaiquén- a contar del 1 de enero del 2000 y hasta el 2010 los principales activos que tenía la empresa fueron de tipo financiero.
El primer gran proyecto que desarrolló la compañía fue en mayo de 2010 con la construcción de la Central Rucatayo, ya que de esa forma se retomó el negocio de generación de energía eléctrica, pues desde el 13 de diciembre de 2012 comenzó a inyectar su producción al SIC: 57 MW.
Actualmente, el patrimonio bursátil de la compañía es de unos US$ 244 millones. Sin embargo, un analista comentó que en el sector eléctrico las operaciones se están con promedio de 30% de premio por control, lo que implicaría una venta de unos US$320 millones. Y en ese sentido, cabe recordar que en 2013 los accionistas de Pilmaiquén pagaron US$70 millones por el 45% de Rucatayo al Citigroup.
Proyectos
Su cartera de proyectos se conforma por la Central Hidroeléctrica Los Lagos (50,8 MW), que considera el aprovechamiento de un derecho en el río Pilmaiquén de 200 m3/s y de una caída bruta de 30,66 m que se generará con la construcción de una presa, ubicada aproximadamente 19,7km. aguas abajo de la central hidroeléctrica Pilmaiquén. Según los estados de permisos, la aprobación de construcción de Obras Hidráulicas fue presentada a la DGA en 2007 y la aprobación ambiental, en 2009.
El otro proyecto es la Central Hidroeléctrica Osorno, que también utiliza el río Pilmaiquén y su potencia será de 54,3 MW. Su aprobación de construcción de Obras Hidráulicas fue presentada a la DGA el 2007, mientras que la ambiental fue en 2009.
Fuente: Estrategia